Los abogados, y no los robots, pueden acabar con la abogacía

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Los abogados, y no los robots, pueden acabar con la abogacía

La evolución del sector legal en estos 10 últimos años ha seguido los vaticinios que Richard Susskind recogía en su libro de 2008 “The end of lawyers?” empujada por el hecho de que el cliente espera más por menos y espoleada por la transformación digital.

Cada vez es más evidente la aparición de nuevos actores en el sector legal que claramente apuestan por esquemas de gestión empresarial propios de la época que vivimos y que están en las antípodas de los modelos de despacho tradicionales, como ejemplo el reciente aterrizaje en España de Axiom o el crecimiento del sector legaltech.

Nuevos roles

Predecía Susskind en su libro de 2008 que la tipología de abogados quedaría encuadrada en cinco roles y que profesionales no jurídicos asumirían funciones enmarcadas en el asesoramiento legal. De esos roles, consideraba que dos terminarían siendo residuales, por un lado el abogado a medida, muy especializado y tremendamente caro, como a los que se enfrentaba Rudy Baylor en The Rainmaker, y que denominó como Expert Trust Advisor y el Enhaced Practitioner un profesional dedicado a tareas de supervisión de trabajos previamente estandarizados.

Mientras, los otros tres roles serían el futuro de la profesión. Como el del profesional responsable de estandarizar, sistematizar y paquetizar diferentes servicios jurídicos (Legal Knowledge Engineer), o el del abogado que como Tom Cruise en Minority Report, se dedica a anticiparse a los problemas legales de su cliente (Legal Risk Manager) o por último el que denominaba Legal Hybrid un profesional que no solo sea experto en la materia jurídica de su especialidad sino también en todas las vertientes sociales, tecnológicas o empresariales que esa especialidad tenga. Por seguir con el símil cinematográfico y aunque no sea un ejemplo a seguir, quizá Tom Hagen en El padrino.

¿Y qué ha pasado?

Han transcurrido más de 10 años y al menos en España la figura del Expert Trust Advisor sigue estando muy vigente, especialmente en las grandes firmas. Por otro lado las labores que encomendaba al Enhaced Practitioner parece que siguen estando en manos fundamentalmente de abogados junior recién llegados a un despacho.

Mientras el Legal Knowledge Engineer, la figura que consideraba más prometedora, responsable de reorganizar el conocimiento legal para poder ser integrado en sistemas tecnológicos avanzados, es menos habitual, pero creo que no por ello haya dejado de tener mucho futuro.

Por otro lado la aparición de profesionales no abogados realizando funciones enmarcadas en la prestación de servicios jurídicos de momento es poco frecuente, siendo quizá el paralegal el máximo exponente de esta tendencia haciendo las veces de project manager, o también aunque menos frecuente la figura del controller financiero ejerciendo de legal process analyst, aunque por ahora con responsabilidades muy acotadas.

Olvidémonos del expediente académico y pongamos foco en las competencias

El que estos nuevos roles vayan siendo más frecuentes, además de estar condicionado a la evolución que tenga el negocio legal, dependerá de que cambien en despachos y organizaciones del sector jurídico los modelos de desarrollo competencial y las carreras profesionales. Y también que en las facultades de derecho se reorienten los planes de estudio para preparar a los futuros profesionales tanto en capacidades técnicas no jurídicas como en habilidades.

De hecho las habilidades pasarán a tener tanta relevancia como la propia capacitación técnica jurídica (recordemos que el expediente sigue siendo el criterio de selección por antonomasia), primándose en las organizaciones los fichajes de personas que reúnan habilidades y competencias como innovación y resiliencia, capacitación tecnológica, habilidades de gestión, instinto y permeabilidad o capacidad de aprendizaje y versatilidad.

El futuro de la abogacía pasa, entre otras cosas, por automatizar y estandarizar funciones que no aportan valor y por no tener miedo a que la tecnología cumpla su función para prestar mejores servicios y más diversos. Parafraseando a Richard Susskind y aunque han pasado los 10 años de su pronóstico, sigue vigente su afirmación de que los abogados y abogadas que se resistan a cambiar sus hábitos de trabajo y no incorporen la tecnología para desarrollar nuevas aproximaciones en la prestación de servicios jurídicos, están abocados a desaparecer.

Nacho Escobar Quintana
Consultor RRHH y Agile Coach, especializado en el sector legal

 

Nacho Escobar es profesor del curso Metodologías Agile de Wenex by ADAMS.